Desde hace un tiempo vivo entre herramientas y polvo en suspensión. Una tubería más vieja que la culpa decidió poner fin a nuestra relación. No fue repentino. Ella llevaba tiempo pidiendo descanso, yo estaba harta de sus atascos y, como en cualquier historia de amor, se acabó. Un día se atascó y empezó la reforma.

Al romper para buscar el origen del problema descubrimos que la tubería se había desintegrado, literalmente. Y aunque suene raro viniendo de alguien que se dedica a esto, no di parte al seguro.

¿La razón? Los daños por agua no siempre están cubiertos por el seguro. Y lo que me pasó a mí es el ejemplo perfecto para entender por qué.

Qué cubre el seguro en los daños por agua

La razón por la que no hablé con mi aseguradora es sencilla: sabía que no me lo iba a cubrir.
Pero antes de contarte por qué, repasemos que cubre el seguro en la garantía de daños por agua.

Es uno de los siniestros más comunes de los atendidos por el seguro de hogar en España — seguido por la rotura de cristales y los daños eléctricos— y, probablemente, el que más dudas genera.

En teoría, la garantía de daños por agua cubre “los daños materiales que provoque un escape de agua en las instalaciones privativas de tu vivienda (en todo tipo de instalaciones o tuberías). El escape puede ser por distintos motivos: rotura o fuga de agua en la propia vivienda, olvido en el cierre de grifos, goteras en la propia vivienda procedentes de viviendas contiguas o superiores. Se incluye también normalmente la cobertura de los gastos de localización de escapes y la reparación de tuberías.”

Traducido al idioma del común de los mortales, si una tubería revienta sin previo aviso, una junta cede o te has olvidado de cerrar el grifo, el seguro suele responder. Y digo suele, porque en el mundo de los seguros nada es blanco o negro y te conviene saber qué problemas puede ponerte la aseguradora cuando te encuentres ante un siniestro de este tipo.

Qué NO cubre el seguro en la garantía de daños por agua

Y ahora viene la parte menos buena de la historia. Esa que no quieres leer cuando necesitas hacer uso de su póliza. Porque la misma cobertura que puede salvarte cuando una tubería se rompe, puede NO ser útil si sabes que el problema viene de lejos.

Y aunque no es la única exclusión que puede aparecer en el contrato de tu seguro de hogar, me voy a centrar en esta por dos motivos: porque es justo lo que me ha pasado en este caso y porque no afecta solo a la garantía de daños por agua. Es una exclusión general, que afectará a todas las coberturas de tu seguro y la encontrarás en toooodas las compañías. Sí, en todas. Y si dices que has visto una que no la tiene, no te creo.

La redacción exacta puede variar pero dirá algo así si la buscas en el apartado de «daños por agua»:

No serán objeto de cobertura los casos de corrosión o deterioro generalizado de las tuberías o conducciones de la vivienda.

O algo así, si la buscas en las «exclusiones generales» de tu contrato de seguro de hogar:

Daños que sufran los bienes asegurados por su deterioro gradual, defectos propios o falta de mantenimiento y conservación.

Traducido dice que si una instalación está en mal estado y no la arreglas, el seguro no va a cubrir los daños que te cause.

¿Y qué ocurre si no eres consciente del mal estado de tus tuberías? No te asustes, no todo está perdido porque hay pólizas que dejan una puerta entreabierta. Cuando aparece el primer siniestro muchas compañías cubren la reparación puntual del tramo que cause el daño, hasta una cantidad máxima. Pero solo esa primera vez. Si el problema se repite y no has hecho la reparación que tu casa lleva tiempo pidiendo, el seguro se desentenderá de cualquier daño futuro.

Porque ahora sí, ya sabías que la tubería estaba mal y no hiciste nada. Y eso no es un accidente, es una consecuencia.

El seguro no cubre el mantenimiento de tu casa

Al final, los daños por agua son el perfecto ejemplo de cómo funciona un seguro de hogar: no cubre lo previsible, cubre lo inesperado. El mantenimiento de la vivienda siempre es responsabilidad del asegurado, y el seguro actúa cuando algo se rompe de golpe, no cuando sabes que se va a romper.

Por eso, si tu casa ya tiene sus añitos y tus tuberías también, vale la pena adelantarse. Una revisión a tiempo puede ahorrarte un mal día y una discusión con tu aseguradora.

Preguntas frecuentes

📌 ¿Qué hago si tengo una fuga en casa?

Primero, cierra la llave de paso para evitar más daños. Después contacta con tu aseguradora cuanto antes. Si es una urgencia, enviarán a un profesional en pocas horas para controlar la situación.
Si la rotura fue repentina y no consecuencia de falta de mantenimiento, lo habitual es que esté cubierta por tu póliza.


📌 ¿Puedo llamar a un fontanero de mi confianza?

Sí, puedes hacerlo, pero documenta todo el proceso.
Haz fotos del daño antes y durante la reparación, guarda las piezas sustituidas y no cierres la cata hasta que la aseguradora confirme si enviará a su perito o a un profesional propio para comprobarlo.
Cuanta más información aportes, más fácil será justificar la cobertura y evitar problemas después.


📌 ¿Qué pasa si la tubería es antigua?

Si el daño se debe a corrosión o desgaste por el paso del tiempo, puedes tener problemas de cobertura, ya que esta es una de las exclusiones que te encontrarás en todas las compañías de seguros.


📌 ¿Y si no sabía que la tubería estaba en mal estado?

Muchas aseguradoras cubren la reparación puntual la primera vez que se detecta el problema, siempre que fuera imposible preverlo.
Eso sí, a partir de ese momento tendrás que hacer las reparaciones necesarias para evitar que el problema se repita, porque si vuelve a ocurrir, el seguro puede negarse a cubrirlo.


📌 ¿El seguro cubre los daños que le cause al vecino una fuga de agua en mi casa?

Sí, si tu póliza incluye responsabilidad civil (y casi todas lo hacen) se cubrirán los daños que puedas causar a terceros de forma accidental.


📌 ¿Y si la fuga viene del vecino o de la comunidad?

Si el origen está fuera de tu vivienda, quien debe hacerse cargo de los daños es el seguro del responsable, ya sea el de tu vecino o el de la comunidad, según dónde se encuentre la fuga.
Si hay dudas o el otro seguro no responde, puedes apoyarte en la defensa jurídica de tu propia póliza. Esa cobertura te permite reclamar los daños y que sea tu seguro quien gestione el conflicto.

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