Salvo que tu herencia sea de las de quitar el hipo, seguro que te has parado a pensar qué ocurrirá el día que te toque heredar. O a qué se enfrenta tu familia si mañana te vas de viaje al «más allá», para quedarse con la casa, tu negocio o tus ahorros.
Imagina que te encuentras ante una herencia con más deudas que bienes. Al hacer cuentas, descubres que lo mejor es renunciar porque la broma te va a salir cara. Pero entonces te surge una duda: ¿te quedas sin cobrar el seguro de vida si renuncias a la herencia?
Renunciar a la herencia no supone, por sí solo, renunciar al seguro de vida. Incluso cuando en la póliza figura la expresión «herederos legales». Vamos a ver por qué y qué conviene revisar para evitar líos.
Personas que intervienen en un seguro de vida
Antes de seguir, aclaremos quién es quién en un seguro de vida:
- Tomador: quien contrata el seguro.
- Asegurado: la persona cuya muerte da lugar al pago del seguro.
- Beneficiario: quien tiene derecho a cobrar ese dinero.
Si contratas un seguro para que tus hijos cobren cuando tú fallezcas, tú eres el tomador y el asegurado, y tus hijos son los beneficiarios.
Pero tomador y asegurado no siempre coinciden: si una empresa contrata el seguro para sus trabajadores, la empresa es la tomadora y los trabajadores son los asegurados. Y si tienes un seguro de vida vinculado a la hipoteca, echa un vistazo a quién figura como beneficiario.
Además, el beneficiario puede cambiar según la cobertura: tus hijos si falleces y tú si sufres una invalidez cubierta por el seguro. Aquí nos centraremos en el fallecimiento, que es lo que nos interesa al hablar de herencias.
El seguro de vida no forma parte de la herencia
Es cierto que cuando cobras un seguro de vida por fallecimiento, debes pagar el impuesto de sucesiones y donaciones. Pero eso no quiere decir que ese dinero que has cobrado forme parte de la herencia del difunto.
¿Por qué? Porque la cantidad que ha de entregarte la aseguradora nunca formó parte de los bienes del fallecido.
Tu derecho a cobrarlo nace del contrato de seguro y no necesariamente porque formes parte del elenco de sucesores del fallecido.
¿Siempre es así?
NO. Hay un caso en que SÍ pasaría a formar parte de la herencia. Cuando en el contrato no se haya nombrado beneficiario ni se pueda determinar quién es.
¿Qué pasa con el seguro de vida si renuncias a la herencia?
El artículo 85 de la Ley de Contrato de Seguro lo dice expresamente:
«Los beneficiarios que sean herederos conservarán dicha condición aunque renuncien a la herencia».
Puedes renunciar a la herencia y cobrar el seguro de vida si eres beneficiario. Tanto si aparecen tu nombre y apellidos en el apartado de beneficiarios como si la póliza pone «herederos legales» y tú eres uno de ellos.
Vamos con un ejemplo:
Tu negocio ha ido mal y, cuando falleces, dejas más deudas que bienes. También tienes un seguro de vida de 100.000 € en el que figuran como beneficiarios los «herederos legales», que en tu caso son tus hijos.
Tus hijos pueden renunciar a la herencia y cobrar los 100.000 € del seguro. La renuncia no les hace perder su condición de beneficiarios.
Por qué es importante designar beneficiarios con nombre y apellidos
Identificar a los beneficiarios con nombres y apellidos e indicar qué porcentaje corresponde a cada uno ayuda a dejar claro quién quieres que cobre y cuánto debe cobrar si se te da por mudarte al otro barrio.
Poner «herederos legales», como hemos visto, también es válido. Y, después de leer el artículo 85 de la Ley de Contrato de Seguro, puede parecer que está todo clarísimo. Pero una cosa es lo que dice la ley y otra los problemas que pueden surgir hasta que los tuyos consigan cobrar.
Te cuento dos casos:
En una sentencia de la Audiencia Provincial de Girona de 9 de octubre de 2006, el tribunal entendió que seis hijos que habían renunciado a la herencia tampoco debían cobrar el seguro como beneficiarios. Una conclusión que pasa por alto, precisamente, la regla de la parte final del artículo 85.
En otro caso, resuelto por el Tribunal Supremo en su sentencia 1199/2000, de 20 de diciembre, se reconoció que una madre conservaba el derecho a cobrar el seguro de su hijo aunque hubiera renunciado a su herencia.
Y sí, este último puede parecer un final feliz. Pero para que se reconociera ese derecho, el asunto tuvo que llegar hasta el Supremo. Tiempo, dinero y quebraderos de cabeza que seguramente quieras ahorrarles a los tuyos cuando tú no estés. Si la aseguradora te pone pegas para cobrar, aquí te contamos cómo reclamar al seguro paso a paso.
Por eso, aunque te dé pereza, merece la pena concretar. Pon nombres y apellidos e indica qué porcentaje quieres que cobre cada persona. No garantiza que nunca haya discusiones, pero ayuda a reducirlas.
Y revísalo de vez en cuando. Lo que querías hace diez años puede no ser lo que quieres hoy. Elegir quién cobrará tu seguro es uno de tus derechos como tomador. Conviene conocerlos antes de necesitarlos.
Si no tienes claro quién cobraría tu seguro de vida si faltas o no sabes cómo dejarlo bien atado, escríbenos. Revisamos contigo quién figura como beneficiario y te explicamos cómo ajustarlo a lo que tú quieres.
¡Que se acuerden de ti por lo bueno y no por los marrones que les dejes!
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Preguntas frecuentes
📌 ¿Qué pasa con el seguro de vida si la póliza no dice quién es el beneficiario?
Si en la póliza del seguro de vida no hay beneficiario ni forma de determinar quién es, el dinero pasa a la herencia (artículo 84 de la Ley de Contrato de Seguro). Y en este caso si renuncias a la herencia, también te quedas sin el seguro. Por eso, antes de renunciar, pide una copia de la póliza y léela con calma.
📌 ¿Pueden los acreedores del fallecido quedarse con el dinero del seguro?
No. El dinero del seguro no forma parte del patrimonio del fallecido y por eso no entra en la herencia y no sirve para pagar sus deudas (artículo 88 de la Ley de Contrato de Seguro).
Eso sí, ten en cuenta que:
• Si las primas se pagaron para perjudicar a los acreedores, estos pueden pedirte que les devuelvas lo que se pagó en primas. Nunca el dinero del seguro.
• Cuando lo cobras, el dinero ya es tuyo. Si eres tú quien tiene deudas, tus acreedores sí pueden ir a por él.
📌 ¿Cómo sé si soy beneficiario de un seguro de vida?
Pide un certificado al Registro de Contratos de Seguros de Cobertura de Fallecimiento, que es del Ministerio de Justicia. Puedes pedirlo cuando hayan pasado 15 días hábiles desde el fallecimiento. Te hará falta el certificado de defunción.
Ese papel te dice qué seguros de vida tenía la persona y con qué compañía. Lo que no te dice es quién cobra. Para eso tienes que preguntar a cada aseguradora.
📌 ¿Cuánto tiempo tengo para reclamar el seguro de vida?
Tienes cinco años (artículo 23 de la Ley de Contrato de Seguro).
📌 ¿Se puede cambiar el beneficiario del seguro de vida en el testamento?
Sí. Quien contrató el seguro puede cambiar al beneficiario cuando quiera. Puede hacerlo en la póliza, con un escrito a la aseguradora o en el testamento (artículo 84 de la Ley de Contrato de Seguro). Solo no puede hacerlo si renunció por escrito a ese derecho (artículo 87).
Si lo cambias en el testamento, avisa también por escrito a la aseguradora. Nunca está de más.
Fuentes
- Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro, artículos 23, 84, 85, 87 y 88. Texto consolidado en el BOE.
- Ley 29/1987, de 18 de diciembre, del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, artículo 3.1.c). Texto consolidado en el BOE.
- Ley 20/2005, de 14 de noviembre, sobre la creación del Registro de Contratos de Seguros de Cobertura de Fallecimiento.
- Sentencia del Tribunal Supremo (Sala de lo Civil, Sección 1.ª) 1199/2000, de 20 de diciembre, recurso 3632/1995. Consultar la sentencia.
- Sentencia del Tribunal Supremo (Sala de lo Civil) de 14 de marzo de 2003 (RJ 2003, 2748).
- Sentencia de la Audiencia Provincial de Girona de 9 de octubre de 2006 (JUR 2007, 183888).
- Las sentencias citadas aparecen recogidas y comentadas en: Badillo Arias, J. A. (coord.), Peña López, F., Busto Lago, J. M., Fernández, L. A. y Álvarez Lata, N.: Ley de Contrato de Seguro: Jurisprudencia comentada, 5.ª ed., Aranzadi (col. Gran Tratado), 2026. ISBN 978-84-1085-561-8.
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